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me dieron un seguro de indigente. Anacrónicamente me lo dieron y ahi no hubo problema teniendo las mismas condiciones aunque pagando la cantidad de $95.00 dólares por el seguro si lo usaba si no no. Empecé por un examen físico y me fue llevando directamente al Departamento de Radiología. ¡El mamograma! Santo Dios, otra vez a plancharme los senos y con la forma tan positiva que me acompaña esperé el diagnóstico muy tranquila y no me quitó ni el sueño. Me llegó una carta del radiólogo (también al que le debo la vida) porque  me instaba a hacérmelo de nuevo. Ya los senos los llevé almidonados para que el planchado saliera mejor.(chiste)

Otra carta del segundo mamograma donde el radiólogo no estaba de acuerdo con el resultado y me dieron la cita para un ultrasonido que suena muy bonito pero para mi fue tan doloroso como el mamograma porque en la parte profunda del lateral del seno derecho salía una sombra y yo alegaba que eran mis cicratices anteriores, valga que ni caso me hicieron, porque apretaron tanto esa parte que sentía que ya no podía y la técnica me consolaba aflojando y volviendo apretar. Resultado, otro quiste. Tenía que hacerme una biopsia porque encontraron un quiste pequeñito y había que analizarlo. En mi cerebro la palabra fibroadenoma era la que estaba, ni en un momento pensé  que era cáncer.

     El día de la biopsia después que me puse la bata, empezaron a ver radriografías y la doctora en ese momento no estaba conforme por lo que ordena otro mamograma y otro ultrasonido ne ese mismo instante. Apretones por todas partes y en ese momento me dije si no tengo cáncer me lo hacen aqui. Después de llenar papeles y leer un panfleto que me dieron con el nombre de “Mammotome”. ”Lo que usted debe saber” me explicron que si yo estaba de acuerdo me lo hacían con esa técnica facilita, más rápida y menos dolorosa que la biopsia abierta en el salón de operaciones como la anterior  y más rapida recuperación y cómo me encantan los avances tecnológicos me dije ¾Oh no Alila, este es el momento de entrar en la nueva etapa y por supuesto con una sonrisa que siempre me acompaña firmé por el “mammotome”. Lo primero que me dijeron fue          ¾súbase ahí en esa mesa boca abajo y ponga el seno en ese hueco. Para subirme a la mesa me dolía todo el cuerpo porque eso es la fibromialgya,  puro dolor… y  haciendo un esfuerzo me acosté solita aunque me ofrecieron ayuda. Empezó la tortura. Al ponerme boca abajo tenía que ladear la cabeza hacia la persona que manipulaba la situación técnica al lado mío. El brazo izquierdo alrededor de la cabeza, el otro al lado del cuerpo, el seno metido en el hueco, la mesa estaba fría por el aire acondicionado y dura; la orden era que no me podía mover hasta que todo terminara y por si fuera poco el borde del  hueco de la mesa me topaba las costillas y me dolía. Les pedi que me pusieran un calzo pero me dijeron que no se podía. Me sentía rígida y tenía que permacer cerca de 45 minutos en esa posición.